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Revista digital del I.E.S. La Fuensanta, Córdoba, España.
número 4 - ISSN 2172-7880
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Entrevista con José Peña Martínez, Catedrático de Inmunología de la Universidad de Córdoba y Jefe de Servicio Inmunología del Hospital Reina Sofía de Córdoba

José Peña Martínez es natural de Serón (Almería) y Catedrático de Inmunología en el Departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología de la Universidad de Córdoba y Jefe de Servicio Inmunología del Hospital Reina Sofía de Córdoba. En la actualidad trabaja en la Inmunopatología del SIDA colaborando en la elaboración de la última fase de una vacuna terapéutica frente al virus VIH con otros grupos de Barcelona y Madrid.
Rector de la UCO de 1981 a 1984 (UCO), también fue presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI). En la actualidad también es investigador principal del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba, IMIBIC.
Autor de varios libros de Inmunología, ha participado y organizado numerosos congresos nacionales e internacionales.
Ha recibido diferentes distinciones entre las que destacan la de Extremeño del año 1978 por la Universidad, Medalla de Oro de la Universidad de Córdoba (2003), Medalla Averroes de Oro de Córdoba en Ciencias Médicas (2009), el Premio Andalucía por su labor investigadora en el XXVII día de Andalucía por Córdoba (2009) e Hijo Predilecto del Municipio de Lobras de la Alpujarra en Andalucía (2011).
En su actividad docente ha desarrollado una intensa labor en la licenciatura de Medicina y a través de 45 cursos de especialización propios y 15 como profesor invitado tanto en España como en el extranjero. Ha dirigido 12 Programas de Doctorado y participado en 7 másteres en biotecnología y ciencias de la salud. Así mismo ha publicado 5 libros y escrito 51 capítulos de libros e impartido 30 conferencias en diversos foros y sociedades científicas y puesto en marcha 6 plataformas docentes de tipo on line.

Ejerce la actividad asistencial en el Servicio de Inmunología del Hospital Reina Sofía, donde contribuye al desarrollo del programa de trasplantes apoyando desde el laboratorio de histocompatibilidad todos los estudios de selección de donantes y receptores para lo cual el laboratorio está acreditado por la Unión Europea a través de la European Society of Immunogentic.

5 de mayo de 2012, por Gema Sicilia Zafra

P: ¿La elección de estudiar Medicina fue por vocación o por influencia de algún familiar que le animó a estudiar medicina?
Bueno, mi idea original era estudiar ingeniero industrial, pero en Granada no había Ingeniería Industrial y tenía que ir a Madrid y no tenía capacidad económica para estudiar en una ciudad distinta a la de Granada, de tal manera que opté por medicina que era una carrera que también me gustaba mucho por lo que tiene de humanitario, además porque el cuerpo humano no deja de ser una máquina y así se ajustaba a mi idea de Ingeniería. También explica que mi actividad como médico no se haya desarrollado en el área clínica fundamentalmente, porque la actividad en ese área era muy empírica e imprecisa y yo me fui dirigiendo a la investigación y a los laboratorios. De hecho ahora soy director del laboratorio Clínico de Inmunología donde hay mucha maquinaria que cuadra con mi idea original de ingeniero industrial y con la idea de médico, fusionando la clínica y la tecnología de laboratorio.

P: ¿Cómo era el acceso antes a la universidad?
Si tú te asomabas a la puerta de la universidad entrabas fácilmente, pero quedarte en la universidad era muy difícil. No es como ahora, que todos los que comienzan, prácticamente hacen un bachillerato, entran a la universidad e incluso terminan la carrera.
Mis compañeros de escuela eran mis compañeros de colegio en Granada, más tarde de instituto y mucha gente optaba por actividades no universitarias que le permitían y le han permitido vivir muy bien.

P: ¿Cómo surge la opción de marcharse a Londres?
Es muy sencillo, es una elección sin retorno. Para formarte bien en los años setenta, cuando yo me fui, era imprescindible salir fuera, a Alemania, Inglaterra o Estados Unidos. Yo opté por Inglaterra porque había una unidad muy importante en el London Hospital, Medical College, donde había un profesor que hacía la parte Inmunológica que a mí me interesaba, porque yo ya hacía inmunología en Granada después de realizar la tesis doctoral, y me inventaba algunas técnicas que, para mi sorpresa, ya estaban inventadas. Tenía una ignorancia muy grande de lo que estaba ocurriendo en el mundo, de tal manera al principio en Inglaterra me fue duro, porque pensaba enseñar cosas que yo sabía, hasta que me di cuenta que era un perfecto ignorante dentro de un mundo con unos conocimientos mucho más desarrollados.

P: Para su estancia en Londres, respecto al idioma, ¿tuvo que prepararse antes?
Es una magnífica pregunta. Yo sabía cuatro palabras en inglés y todos me decían que lo aprendería rápidamente y fue un error completo. El idioma hay que aprenderlo de pequeño, lo más joven posible para que puedas desenvolverte bien, porque la comunicación es fundamental para todas las personas que están relacionadas con laboratorios, con biología, etc.
Yo lo aprendí con 30 años cuando me fui a Inglaterra, fue durísimo para mí y sigue siendo duro porque no termino de dominarlo completamente, porque es una segunda lengua que no estudié de niño.
Si me aceptáis un consejo y una sugerencia, os diré que, inglés, inglés e inglés, antes que nada porque es la lengua de la comunicación profesional, científica y universal.
Mis nietas ya con cuatro años aprenden idiomas. La que tiene ocho años habla tres idiomas, francés, español e inglés y las otras hablan dos idiomas con cuatro años. Yo empecé a aprenderlo con treinta años, antes éramos muy despreciativos con el mundo exterior, no sé por qué, éramos muy suficientes y no era correcto. Teníamos mucho que aprender, la relación cultural es muy importante para todos nosotros. Vosotros, que ya estáis en el umbral del laboratorio tenéis que aprender inglés porque hoy todos los aparatos se hacen fuera y todo viene con los códigos, el modo de uso, etc., en inglés. Hay que ir aprendiendo lo antes posible porque en el futuro será imprescindible para vuestro desarrollo dentro de los laboratorios. Incluso tendríais que pensar en la posibilidad de salir fuera, igual que salí yo, y familiarizaros con otros laboratorios. Yo creo que es importante que los técnicos de laboratorio salgan fuera y vean cómo se trabaja, qué cultura de trabajo hay, de acercamiento a los autoanalizadores, cómo usarlos, la planificación, etc.

P: Y eso que actualmente tenemos Internet y prácticamente podemos saber lo que hay a nivel mundial, ¿en su época cómo sabía que había esa plaza en Londres?
Ahora las cosas han cambiado, ya no es tan imprescindible como antes salir fuera. Ahora la gente puede estar aquí y salir a congresos o estancias más cortas, porque el nivel de España ha aumentado mucho. El 90% del coste farmacéutico que se usa en este hospital es de importación, no lo estamos produciendo en España, incluso productos muy simples como antibióticos.
Antes la información era muy limitada. Disponíamos de revistas como Nature. Por eso sabíamos que se hacían cosas en determinados sitios, pero realmente teníamos los ojos cerrados. Hoy el acceso a la información que tenemos aquí en el hospital es enorme. Cuando regresé de Inglaterra tenía que volver allí cada año para seguir informándome. Ahora no, ahora puedo informar a mis colegas ingleses de una novedad en mi campo de investigación, que es el SIDA, de lo que está ocurriendo y no he de ir cada año y tengo el mismo nivel de acceso a la información que tienen ellos.

P: ¿Cuál fue su experiencia en Londres?
Descubrir qué es lo esencial y distinguirlo de lo accesorio, creo que es un elemento muy importante que se tiene que aprender desde joven, y la cultura española es muy difusa en esa cuestión. Qué es lo importante, qué es lo que hay que hacer, y qué es lo accesorio y no debe de distraernos. Cuando vamos por una ruta, hay que ir mirando hacia adelante, buscando esa ruta, no precipitándonos buscando caminos alternativos, que no llevan a ningún sitio. Esa planificación de objetivos es esencial, centrarse en ello es fundamental.
La otra cuestión es que en los países más avanzados no se va tanteando pasito a pasito, porque si vas tanteando no llegas al objetivo, se tarda mucho tiempo. Se van dando saltos, con otros planteamientos de trabajo. Grandes saltos para poder llegar rápido a lo que tú quieres, antes de que lleguen los demás. Si se hace pasito a pasito para tener seguridad, la seguridad la tenemos, pero llegamos tarde. Quizás serían estos dos aspectos los que destacaría, así a primera vista.

P: ¿Por qué decide estudiar Inmunología? ¿por qué no otras líneas de investigación relacionadas con la medicina?
Soy un caso atípico, fui catedrático de Biología Molecular, después catedrático de Bioquímica y más tarde de Inmunología.
Termino dedicándome a la Inmunología porque es una disciplina muy dinámica. El sistema inmune va a definir la individualidad de cada uno de nosotros, aunque la sociedad es muy diversa y plural, cada uno de nosotros somos distintos, muy distintos. Hay una frontera entre cada uno de nosotros. Esa frontera está definida por unos marcadores pero también por el sistema inmune que nos identifica como personas. Es apasionante observar esa realidad, cómo estamos reconociéndonos permanentemente como personas únicas e irrepetibles. No hay nadie en el mundo que sea igual que tú, igual que yo o igual que tu compañera, no hay nadie, todos tenemos un matiz de identidad, de especificidad, y eso viene definido por estos marcadores y por el sistema inmune que es capaz de autorreconocernos sabiamente.
Antes del nacimiento, el feto comienza a distinguir lo que es suyo lo que es de la madre, y es a partir del nacimiento donde empieza el sistema inmune a reconocerse a sí mismo para poder identificar todo aquello de lo que tiene que defendernos, que generalmente son los microbios, virus, bacterias, hongos... gracias a esa cualidad excepcional de la especie humana tenemos la posibilidad de defendernos de esos depredadores.

P: ¿En qué aspectos ha cambiado la Medicina a nivel educativo? ¿en la forma en que se imparten las clases, las asignaturas que se dan…?
Ha cambiado un poco, podía haber cambiado mucho más a nivel educativo. Se siguen dando los mismos tipos de clases que en los años setenta. Se va repitiendo casi igual cuando tendrían que ser completamente distinto. Antes, se enseñaba dando conceptos, muchos conceptos, memorísticamente aprendidos, pero muchos conceptos.
Hoy eso ya no es necesario porque esos conceptos están en Internet, cada uno de nosotros tiene acceso a esa información, no tenemos problema de información.
Lo que se requiere en la actualidad no es dar esos conceptos que ya están disponibles, sino al debate y uso de esos conceptos, y que la persona tenga capacidad para formarse permanentemente, acorde con los nuevos avances que se van generando y las nuevas circunstancias que van apareciendo, puesto que el progreso científico es muy rápido y todo está cambiando por días.
En la biblioteca hay libros fechados en el año dos mil que ya no valen, porque, si tienen esa fecha, se escribieron cinco años antes, y cuando se leen, quince años después, puede que ese concepto haya cambiado completamente. Y la formación actualizada en medicina es fundamental, y en el área vuestra, de laboratorio, también.
Vosotros, probablemente pensabais que con la pipeta, la probeta, el pH y todo eso, funcionaban los laboratorios. Habéis llegado aquí y me imagino que os habrá sorprendido que lo que necesitáis es informática, que tendríais que haber recibido clases de informática, y de inglés, que aquí no hay pHmetros, ni hay probetas, ni pipetas, aquí no existen… Podríamos, si me ayudáis, preparar una vitrina de los equipamientos de laboratorio antiguos, en realidad, con lo que había tan solo hace cinco años.

Yo viví el laboratorio antiguo con esas probetas, esas pipetas, pero también con muchos animales porque muchas de las determinaciones las hacíamos en animales, por ejemplo el diagnóstico del embarazo lo hacíamos en ranas. El diagnóstico de hormona de crecimiento lo hacíamos en conejos inyectándoles suero, testosterona en gallos y viendo como les crecía la cresta. Desde el animalario al laboratorio, la probeta y la pipeta, a lo que tenemos ahora, que son autoanalizadores, hay un salto realmente apabullante. Eso que antes hacíamos de análisis del embarazo con la rana y le inyectábamos la orina de la persona y esperábamos a ver la espermatogénesis que aparecía y los cambios hormonales, hoy día se hacen por dos euros en cualquier gasolinera de España. Vas, compras el kit y sabes si estás embarazada o no. Todo ha ido cambiando mucho y vuestra carrera está sujeta al un proceso de modernización imparable. Se hacen análisis en estos laboratorios y muy pronto se harán en la calle, en los domicilios, conectados por vía Internet.
Hoy, por ejemplo, Telefónica está diseñando unos sistemas para que las personas estén monitorizadas en su casa y al menor indicio de cambio rápidamente se les atiende, no hay que esperar un mes a que avance la enfermedad y tenga que ir al hospital, con el gasto que eso supone, sino que nivel de oxígeno, la tensión o los niveles de glucosa se hacen con un aparatito que está conectado al ipad y ese ipad va enviando esa información de cada una de las personas a un centro de recogida de datos. España en el 2050 será la nación que mayor número de personas mayores va a tener. El coste sanitario que eso tiene es enorme y hay que darle una viabilidad económica puesto que las personas que trabajan están disminuyendo y no crecen al mismo nivel que la población envejecida por el descenso de la natalidad. Y en el laboratorio van a cambiar las cosas, la glucosa y otros muchos parámetros se van a medir en casa a través del ipad, los hacemos llegar a un centro y si se ve que la persona tiene algún problema, se llama y se le pone remedio antes de que entrañe riesgo para el enfermo, grandes costes de ambulancia, de hospitalización, etc.
Vosotros debéis formaros en esas parcelas, podéis formaros en el área de la analítica domiciliaria que va a ser una realidad dentro de unos años.

P: En la evolución de la Medicina tiene que haber un boom tremendo, desde un ordenador que simplemente escribía hasta adaptarse a numerosos cambios en poco tiempo…
Sí, sí, es una verdad evidente. Cuando estaba en el laboratorio en los años setenta todos los cálculos los hacíamos con nuestra regla de calculo, así calculábamos los logaritmos, el pH, las concentraciones, porque los reactivos los hacíamos nosotros en el laboratorio, al peso, tantos gramos aquí, tantos gramos allí, no se podía comprar un reactivo hecho, eso no existía.
Después, entre la máquina de escribir, las microcalculadoras, los ordenadores que ocupaban media habitación... y ahora en un portátil tienes todo el sistema de cálculo resuelto y recibes información de Internet, esa es la revolución que ha llegado a todo, incluido el laboratorio.
Yo recuerdo cuando pasábamos horas hablando y dándole vueltas a los cálculos y hacíamos tres ureas al día, ahora se hacen cinco mil ureas al día en un laboratorio y no pasa nada.
Si os enseñara el libro de 1984 de este hospital, se anotaban todas las glucosas, ureas, y todos los cálculos que se hacían y todo cabía en una hoja. Se anotaba el nombre del método y tipo de determinación que se hacía y los resultados. Todo se hacia a mano, hace veinte años. Ahora se hacen miles de forma automática, se crea automático el banco de datos desde donde los toma el médico y lo puede hacer el sistema, es realmente apabullante y lo que nos queda por ver…

P: En la actualidad, ¿Cuál es su situación laboral?
Bueno, yo soy como el guardián del laboratorio, aquí como veis, siempre se va a contrarreloj...
Estoy de director de este laboratorio y Servicio de Inmunología, que ahora se llama Unidad de Atención Clínica de Inmunología. También soy catedrático de Inmunología en la Universidad donde explicamos a los alumnos de Medicina, a los alumnos de Biología, de Veterinaria, de masteres de Inmunología. En el ámbito investigador, soy investigador principal del grupo de Investigación Biosanitaria Maimónides. Es una característica muy española esta dispersión, la multiplicidad de funciones, está un poco en contradicción con lo que hablaba al principio, no tengo la capacidad de centrarme en algo. Todo el mundo está sujeto a esta dispersión en una sociedad que está formándose, que está construyéndose y nos fuerza a este proceso de dispersión, que nos resta mucho esfuerzo en burocracia, que nos quita mucho tiempo de lo que estamos haciendo.

P: ¿A qué le gusta más dedicarse, a la docencia o a la investigación?
La docencia originariamente era lo que más me gustaba, e incluso inicie los estudios de maestro de escuela, y es una faceta muy interesante de comunicación con la gente, de conversación con la gente, de comunicar, inquietud por saber, etc.
En Medicina es básica la parte docente que nosotros hemos llevado y llevamos, yo directamente, desde el comienzo de las primeras plataformas virtuales de formación, y, de hecho, tenemos varias plataformas virtuales.
La investigación es apasionante, es un reto permanente que me atrae muchísimo. Yo no me puedo decidir, me atraen las dos cosas.
Para ser un buen investigador hay que trasmitir también el espíritu de lo que estás haciendo y de los avances científicos que se están produciendo. Y al mismo tiempo que estés haciendo investigación es importante que estés comunicándote con la gente que te dan ideas, sus puntos de vista, etc. Que sea enriquecedor, no solo para cada persona, sino para el equipo.
En realidad soy responsable de la mayoría de lo que se está haciendo, esa acción de conjunto, solidaria, de mucha gente bien avenida y coordinada, es un producto que puede beneficiar, no a nosotros por la satisfacción, sino a la propia sociedad o al enfermo que necesita de esos servicios y esa asistencia.

P: ¿Se imaginaba alcanzar tantos logros cuando empezó a estudiar?
No, ninguno, no, además no son logros, son muchos años, yo tengo ya sesenta y nueve años, casi setenta años y estos años pues te dan opción a hacer muchas cosas, no son logros sino una vida entera haciendo cosas.
Mi padre era maestro de escuela, yo no tenía antecedentes en la familia de carrera superior en la universidad, tenía muchas dudas sobre si sería capaz de enfrentarme a la universidad, no es como nuestros hijos que ya tienen otra orientación.
Cuando yo lo hice no tenía antecedente en la familia que hubiera pasado por la universidad, estudiaba magisterio que es lo que quería hacer, pero lo que quería ser era religioso. Bueno yo sí quería ser cura pero mi padre no me dejó.
Sí, fui a examinarme en un seminario y tuve un accidente de bicicleta en Granada, tuve que estar en el hospital… tuve que dejarlo y hasta la baja me la dieron, era investigador en ese sentido.

P: Ser profesor, ¿no era cómo una carrera universitaria actual?
No, no era equivalente, el bachiller elemental constaba de cuatro años y el superior de dos, después el acceso a la universidad y después la carrera. Desde el bachiller elemental ya podías elegir magisterio o hacer enseñanza de grado superior. Yo elegí las dos cosas, elegí magisterio y después me di cuenta que realmente debía hacer enseñanza superior, tuve mucho debate con mi padre, me di cuenta de que debía ir hacia la universidad. El debate con mi padre, para que os hagáis una idea, era porque, en aquel momento, se tenía el concepto de que si tú hacías una carrera, podías elegir una carrera estática o una carrera dinámica. Una carrera estática quería decir que lo que tú te aprendes lo explicas siempre, mi padre me lo explicaba y yo realmente entendí que era más fácil hacer magisterio. Si tú haces magisterio y vas a dar clase, te pasas la vida prácticamente haciendo lo mismo, y si haces Medicina, ten cuidado hijo, porque estarás estudiando toda tu vida, estarás aprendiendo toda tu vida…

P: Es más interesante, ¿no?
Es más interesante, pero más esclavo. Era toda una cultura nueva en los años sesenta, y lo que me decía mi padre es que hay que vivir la vida, no complicarse demasiado, etc.
Para muchos docentes esta elección supone no solo dos años más de estudio, sino muchos años más, hay que estar toda la vida estudiando, toda la vida formándote.
En una carrera estática yo digo, ya soy maestro, he estudiado mis oposiciones y ahora voy cada día dando mis clases, lo que es esencial ya lo sé, las matemáticas, la regla de tres, el triángulo, explicas lo mismo siempre ya que nada ha cambiado sustancialmente, en el otro caso es tremendo, ¿no?

P: ¿Cada equipo de investigación tiene planteados unos temas?
Actualmente estamos implicados en el conocimiento de las estrategias que el virus del SIDA utiliza para atacar al individuo, y estamos participando en varios planes quincenales de vacunas para el SIDA. Estamos investigado una vacuna terapéutica ya que parece que es lo más importante para curar el SIDA.
El SIDA es una enfermedad que produce muchísimos muertos al año, no tanto en España como en el mundo. El virus es realmente perverso porque utiliza unas estrategias, con las que nos engaña físicamente. No hay manera, hasta ahora no se ha visto manera, de poder generar una vacuna que sea eficiente para detener la infección del virus, porque no hay ningún antecedente, nunca ningún organismo que ha sido infectado, ha sido capaz de rechazarlo, y todavía no hay un modelo para aplicar. Es muy difícil trabajar en este territorio, aunque sí hay antecedentes en otras enfermedades virales. Los tratamientos con antivirales, lo que hacen esencialmente es curar temporalmente al enfermo porque el virus nunca se elimina, siempre hay que estar sometido a estos tratamientos que tienen muchos problemas. El primer problema es que el virus aprende del tratamiento que estás utilizando. Entonces hay que cambiarlo, ya que deja de ser efectivo y el paciente lo necesita para poder seguir viviendo. Esto ocurre cuando aparecen mutaciones.
Otro problema muy grande es la toxicidad de los tratamientos, el enfermo no puede soportarlos mucho tiempo, hay que cambiarlos. Esto hace que la terapia actualmente tenga muchos problemas.
En Córdoba hay tres o cuatro casos nuevos cada año, ¿verdad?, eso no es cierto, porque se trata de casos de SIDA, de personas que ya se han tratado porque tienen los síntomas del SIDA, pero el contagio es de cientos o más, lo que pasa es que se trata y pasan esas fases crónicas de SIDA, pero un sida silente. Cuando los medios dicen, siete casos nuevos por año de SIDA en Córdoba, no es verdad, hay doscientos, trescientos contagios, lo que pasa es que se pone su tratamiento y no se le llama sida, se le llama persona portadora del virus, lo cual es delicado muy delicado…

P: Muchas personas todavía, ¿no?
Muchas personas.

P: Dicen que hay muchos animales que son inmunes a los virus, como los cocodrilos, y animales exóticos… ¿Sería esto una buena línea de investigación?, ¿Tener en cuenta el sistema inmunológico que utilizan ellos para combatir la infección?
Esta infección por los virus depende del sitio donde esté y de qué reconoce el virus para penetrar en tus células, en tu organismo. Prácticamente tenemos las mismas fuentes, el mismo origen del virus que los simios, que los monos. Lo que pasa es que actualmente hay muchos cambios.
En este momento estamos analizando muchos parámetros, muchísimas luces que nos van guiando en ese camino de la búsqueda de una vacuna. Por ejemplo el 3% de la población es resistente completamente a la infección por el virus, e incluso en la práctica podría haber un mayor porcentaje de personas. Y se ha visto que tienen unas mutaciones, unos cambios en las proteínas que son capaces de recepcionar el virus y eso se está estudiando mucho, lo que pasa es que es muy complicado. Esas partes constante del virus cambian mucho y cuando se llega a una respuesta contra el virus, el virus ya ha cambiado y así permanentemente.
La parte constante del virus está muy escondida, es como las ruedas de un avión, que va volando y no las ves, y en el momento de aterrizar las ves. Igual el virus acentúa sus partes constantes que estaban escondidas, cuando se acerca a la célula para entrar en ella, activa esas partes, eso nos ha costado veinte años darnos cuenta.
Ahora ya lo sabemos porque tenemos nuevas herramientas. Ha costado casi veinte años saber que hay personas resistentes, no nos lo esperábamos.
Hay personas que se han curado de sida, porque se le ha hecho un trasplante de médula, se le han recambiado todas sus células y se le han puesto células que son resistentes, pero eso no se hace habitualmente, se ha hecho en varios casos de alemanes que tenían sida y tenían leucemia. Un trasplante de médula, de células que se ha comprobado que son resistente y efectivamente se han curado, pero eso no puedes hacerlo habitualmente, es más peligroso que la propia enfermedad, sólo en estos casos.
Hay muchas posibilidades abiertas, efectivamente no hay vacuna pero hay muchas otras posibilidades, lo que pasa es que en el mundo sigue aumentando el SIDA. En África, en Rusia, en Latinoamérica. En el mundo ha producido más muertes el SIDA que la malaria, la tuberculosis, las diarreas infantiles, que han sido el azote de la humanidad.
Y esa es el área en la que nosotros estamos trabajando, en conocer cómo es el SIDA, cómo el virus se las arregla para ir engañando al organismo, para atacar precisamente su sistema inmunológico que es el que lo defiende. Esto es lo que nosotros estudiamos, el sistema inmunológico y el sistema de ataque del virus que es el que lo engaña.
Pero este virus no es el que nos mata, los virus no nos matan, nos mata siempre nuestro sistema inmunológico, eso es lo apasionante que tiene. El sistema inmunológico es nuestro mejor amigo porque nos defiende, es esencial, pero después de esta infección es nuestro peor enemigo.

P: ¿Por qué nos deja desprotegidos?
Porque te deja desprotegido, porque te ataca a ti mismo.
Una persona con hepatitis C puede morir pero no porque el virus mate, el virus no mata. El virus esta ahí, está haciendo un daño, está viviendo en el hígado y entonces el sistema decide atacar ese hígado y eso produce una cirrosis y al final se muere.
El sistema inmunológico lo producimos nosotros mismos, cuando el virus infecta las células del sistema inmune, éste las percibe como células extrañas y entonces las destruye, y cuando las destruye nos deja indefensos.
Me decía alguien, que es como si al presidente le entra un virus, y le hace distinto y su propio ejército lo destruye porque es distinto.
El virus trata siempre de no producir mucho deterioro, porque de ese deterioro va a depender su vida; lo que interesa es que la persona viva lo más posible. Hay un aspecto curioso en lo que os estoy diciendo, que el virus no mata, y sí nos mata nuestro sistema inmune, eso podría ser un error, pero también podría ser una ventaja evolutiva. Si una persona infectada deja de vivir, también deja de contagiar a los demás.
Antiguamente era importante, porque contagiaba a los demás del pueblo. Hoy, con la globalización, una persona está en Córdoba, por la tarde coge el Ave, mañana está otra vez en Córdoba, después podría estar en Nueva York, de Nueva York a la India y cuando acuerdas ha dado la vuelta al mundo y ha infectado por todo el mundo.
A lo mejor siendo víctima de su propio sistema inmune era mejor que cuando se asilaba a las personas para evitar el contagio, porque no tenían antibióticos ni otros recursos sanitario. Hoy día necesitamos de todo eso.

Pues hemos finalizado la entrevista, muchísimas gracias por todo.
Muchísimas gracias a vosotros.

Entrevista realizada por:
Las alumnas de Formación en Centros de Trabajo del IES la Fuensanta de Córdoba de 2º del Ciclo Formativo de Grado Superior de Laboratorio de Diagnóstico Clínico:Mª Guía Caballero Ávila, Mª Salud Lozano Carrión, Elizabeth Gálvez Muñoz, Ana Ostos Fernández, Carmen Caro Dominguez. Tutora: Gema Sicilia, Y por Ignacio Gutiérrez Pavón 2º del Ciclo Formativo de Grado Superior de Sistemas Informáticos y Telecomunicaciones. Tutor: Manuel Viso


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